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MAMÁ, MI PRIMERA HINCHADA 🏐💛

Antes de tu primer entrenador, antes de tu primera camiseta y mucho antes de tu primer partido, probablemente ya tenías una hinchada. Y esa hinchada era mamá.

La que te llevó a entrenar

Hay algo que pocas veces aparece en las estadísticas del vóley: las horas que una mamá dedica para que sus hijos puedan jugar.

Los viajes al club, las tardes esperando que termine un entrenamiento, los fines de semana en gimnasios interminables y esos torneos que empezaban temprano y terminaban cuando ya era de noche.

Mientras vos aprendías a recibir, sacar o rematar, ella aprendía a organizar su vida alrededor de tus entrenamientos.

Y muchas veces, sin saber demasiado de vóley, terminó entendiendo qué era una rotación, cuándo había un doble golpe y por qué te enojabas tanto después de perder un punto.

La que festejó tus puntos como si fueran suyos

En el vóley hay puntos que se olvidan y otros que quedan grabados para siempre.

Tu primer saque que pasó la red. Tu primer remate ganador. Ese partido que parecía imposible y terminaron dando vuelta.

Quizás no recuerdes quién estaba sentado en la tribuna aquel día.

Pero seguramente recuerdes una voz.

La de mamá.

La que gritaba más fuerte que nadie, la que aplaudía incluso cuando te equivocabas y la que festejaba cada punto como si estuviera jugando con vos.

La que también estuvo cuando perdías

Porque acompañar no es solamente celebrar.

También es esperar después de una derrota, escuchar cuando las cosas no salen y entender que a veces lo único que necesitás es un abrazo.

Es volver a casa después de perder una final y escuchar: «Jugaste bien igual».

Aunque vos sepas que no fue tu mejor partido.

Porque para ella nunca fuiste solamente el número de una camiseta.

Siempre fuiste mucho más que el resultado.

Y también están las mamás que juegan

Hay madres que acompañan desde la tribuna y otras que siguen entrando a la cancha.

Las que juegan torneos, entrenan después de trabajar, comparten equipo con amigas o descubrieron el vóley de grandes.

Las que demuestran que la pasión por este deporte no tiene edad.

Y que, además de ser madres, tienen sus propios partidos, sus propias camisetas y sus propios sueños deportivos.

Este Día de la Madre, el aplauso es para ella

En VOLEYOTROS sabemos que detrás de muchos jugadores hay una mamá que hizo posible que llegaran hasta una cancha.

Y también conocemos a muchas madres que viven el vóley con la misma pasión que sus hijos.

Por eso, este Día de la Madre queremos homenajearlas.

A las que manejaron kilómetros para llevarte a jugar.

A las que pasaron domingos enteros sentadas en una tribuna.

A las que te abrazaron después de perder.

Y a las que todavía se ponen las rodilleras para entrar a la cancha.

Porque antes de que alguien gritara tu nombre desde una tribuna, mamá ya era tu primera hinchada.

¡Feliz Día de la Madre!

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Ahora te toca a vos:

¿Cuál es el recuerdo más lindo que tenés de tu mamá acompañándote en el vóley?

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Y si estás buscando un regalo para una mamá que ama el vóley, te esperamos en VOLEYOTROS para elegirlo y probarlo en el local.