Rodilleras de vóley: ¿por qué en Argentina usamos más protección?
En el vóley mundial hay una tendencia cada vez más visible: las rodilleras son más finas, livianas y flexibles.
La búsqueda parece lógica. Menos volumen, mayor libertad de movimiento y una protección que interfiera lo menos posible durante el juego.
Sin embargo, cuando miramos lo que sucede en Argentina aparece una realidad diferente. En nuestros clubes siguen teniendo mucha presencia las rodilleras de vóley con mayor densidad y protección.
¿Es solamente una cuestión de costumbre? Probablemente no.
Hay otro factor que pocas veces tenemos en cuenta al elegir una rodillera:
el piso sobre el que jugamos.
Rodilleras cada vez más finas: la tendencia mundial
En el vóley internacional es habitual ver jugadores utilizando rodilleras cada vez más compactas.
El objetivo es conseguir un equilibrio entre protección y movilidad: proteger la articulación sin incorporar demasiado volumen alrededor de la rodilla.
Pero hay otro elemento que acompaña esta evolución.
En muchos estadios y centros deportivos del exterior se juega sobre parquet flotante o superficies deportivas específicamente diseñadas para la práctica deportiva, que ofrecen características diferentes frente al impacto y la fricción.
Pero hay algo que no estamos mirando: el piso
En Argentina la realidad de muchos clubes es diferente.
Una gran cantidad de jugadores entrena y compite sobre pisos duros, con poca amortiguación y superficies que pueden resultar muy abrasivas.
Y eso importa.
Cuando un jugador se tira repetidamente para defender una pelota, la rodilla recibe el impacto contra esa superficie. Al mismo tiempo, el roce entre el piso y la rodillera puede acelerar considerablemente su desgaste.
Por eso no alcanza con preguntarnos qué rodillera utiliza un jugador profesional o cuál es la tendencia internacional.
También deberíamos preguntarnos: ¿Sobre qué piso vamos a utilizarla?
¿Por qué en Argentina usamos rodilleras con mayor protección?
La preferencia por rodilleras más gruesas no necesariamente responde solamente a una costumbre.
Las condiciones donde jugamos también pueden influir en nuestra elección.
Una rodillera de alta densidad incorpora más material entre la rodilla y la superficie de juego. En pisos particularmente duros, muchos jugadores prefieren esa sensación de mayor protección aunque implique utilizar una rodillera con más volumen.
Esto ayuda a explicar por qué en el mercado argentino continúan teniendo tanta presencia los modelos de construcción robusta.
¿Rodillera fina o rodillera gruesa?
No existe una respuesta única.
Una rodillera más fina puede ofrecer menor volumen y mayor libertad de movimiento.
Una rodillera de alta densidad puede aportar mayor protección frente al impacto, algo que puede cobrar especial importancia cuando entrenamos varias veces por semana sobre superficies duras.
Por eso, antes de elegir una rodillera conviene considerar tres factores fundamentales:
- El nivel de protección que buscamos.
Nuestra forma de jugar. - El tipo de piso sobre el que entrenamos habitualmente.
La tendencia mundial puede servir como referencia. Pero nuestras condiciones de juego también cuentan.
Entonces, ¿qué rodillera elegir?
La próxima vez que elijas una rodillera quizás haya una pregunta que debería aparecer antes que todas las demás:
¿En qué piso juego?
Si entrenás habitualmente sobre una superficie deportiva con buena respuesta, quizás priorices una rodillera más liviana y flexible.
Si jugás varias veces por semana sobre pisos duros o abrasivos, probablemente quieras considerar también el nivel de protección y resistencia de la rodillera.
No se trata simplemente de elegir entre una rodillera fina o una gruesa. Se trata de elegir la rodillera adecuada para tu juego y para la superficie donde realmente jugás.